junio 04, 2018

El chicharrón



Carlos Angeles

Una chica de unos 20 años está sentada en un banco de parque. Viste jeans y playera, tiene un morral no muy nuevo. Espera, luce estresada, nerviosa. Busca con la mirada entre la gente que se acerca. Revisa el celular constantemente.
Se acerca un chico de edad parecida, alto, fornido aunque no especialmente atractivo. Ella al verlo se tensa, finge ver el celular. El la mira y se acerca. Se para frente a ella, ella levanta la mirada y sonríe, espera que él se agache pero no es así, hace un leve gesto de molestia y se levanta, le da un beso rápido en los labios y lo abraza, él responde el abrazo a medias. Se mueve y ella al sentirlo incómodo lo suelta y se sienta. El se sienta junto a ella. Saca el celular, lo va a activar, suspira y lo guarda. Ella observa de reojo el gesto y frunce el ceño. Comienza a recordar:
Están sentados en una banca de un centro comercial, casi como ahora, llega un mensaje al teléfono de él, lo va a abrir, pero en la notificación se ve la foto de una chica de la edad de ambos y lo guarda rápidamente. Ella alcanza a  ver la foto y se da cuenta del gesto.
Ella saca su teléfono, mira la hora, trata de decir algo pero no lo logra. Recuerda:
Está tomando su mochila de un sillón, mientras se despide de la mamá de él, agradece la comida y salen juntosl. Lo nota algo distraído, van saliendo del edificio cuando entra la chica del mensaje, la reconoce de inmediato. Lo saluda alegremente, el  trata de ser parco, pero se nota el nerviosismo.
En la banca ella cambia de posición, el recuerdo y la tensión del momento la obligan a moverse. Él dice:
-¿Quieres un helado?-
-Vamos- responde ella a media voz.
Caminan en silencio. Ella trata de tomarle la mano, él la sujeta, pero a los dos pasos la suelta y finge buscar dinero.
Ella se acomoda la mochila minimizando el hecho.
Ven a un perro dormido junto a un arbusto, se nota callejero. El chico dice:
-Se parece al de estadística, ¿no?-
-¡Neta!- responde ella riendo, él sonríe.
Mientras caminan ella se acerca a él recargando la cabeza en el hombro, el simula darle un cabezazo y brinca ligeramente a un lado, la toma de la mano, ella sin embargo nota el alejamiento. Baja la mirada y recuerda.
Están en un museo, ella va al baño. Al regresar se acerca sigilosamente por detrás de él para hacerle cosquillas, él juega con su teléfono, lo va a tocar cuando alcanza a ver un whatsapp, la foto de la chica de su edificio. Le hace cosquillas más fuerte de lo normal, más molesta que jugando. El brinca nervioso y le dice molesto:
-¡Cálmate! ¿Qué traes?-
Ella responde ofendida:
-Ay, pinche delicado-
Llegan a un carrito de helados, compran dos y se recargan en una mesa del parque a comerlos. Alrededor hay algunas parejas de ancianos jugando damas con tapas de botellas sobre las mesas de concreto.
Ella rompe el silencio y pregunta:
- ¿Qué hacemos?-
El responde con cierto fastidio:
-No se, la neta, Luis me habló para ir por unas chelas y pues...-
En ese momento suena el teléfono de él, se pone tenso, pero no lo contesta.
Ella le dice:
-¿No vas a contestar?-
El, nervioso, responde.
-Eh.... Mmm... No, ha de ser Luis, te digo que quiere que vaya con él-
-¿Y?- Dice ella retándolo
-Pues nada, no se- responde el fastidiado
El teléfono deja de sonar. Ella termina su helado y dice:
-Mira, ahí está la señora de los chicharrones, vamos, ¿no?-
Él comienza a caminar, ella camina junto a él. El teléfono vuelve a sonar, ella hace como que no le importa. Mira a una mujer con su hijo y piensa en su casa.
Repasa la noche anterior, cuando hacía tarea, tratando de concentrarse a pesar del ruido de su sobrino, de un par de años, llorando a todo pulmón, mientras su hermana, un año mayor le gritaba que se callara; y su padre le subía a la televisión. Justo cuando llegó su madre.
Como cada noche, cansada y de mal humor, apenas entrar y decir -ya vine- revisa, en una pasada con ojo crítico, la casa.
-¡Daniela, carajo! Los pinches trastes.-
-Mamá, estoy estudiando-
-Pues a ver a qué hora chingao-
El sonido de varios mensajes entrantes, uno tras otro la aleja del recuerdo que podría ser el de cualquier día. Nota que él no responde y siente el vacío crecer en su interior. Van llegando junto al puesto de frituras y dulces.
Pide un chicharrón y responde las preguntas de la señora:
-¿Aguacate?-
-Si, por favor-
-¿Col?
-Poquita-
-¿Sal?-
-Si-
Mira como él se aleja unos pasos y manda un mensaje apresurado. Siente el nudo en la garganta.
-¿Salsa?-
-¿Eh? Este.... Si, mucha-
El regresa. Ella paga y caminan, trata de decidir dónde morder cuando al otro lado del parque pasa un señor que se parece a su papá. Se detiene y lo mira atentamente. No es él. El señor cruza la calle y mientras lo hace gira la cabeza para  ver el trasero de una mujer joven que pasa junto a él, en sentido contrario.
Ella recuerda, a su padre sentado en el sillón, viendo televisión, siempre de malas, especialmente después de que se hiciera el escándalo en su trabajo por culpa de "aquella mujer". La misma por la que vio llorar más de una noche a su madre.
Pasan por donde el perro nuevamente y se sientan en una banca cerca. Él respira hondo y va a decir algo cuando ella, suspirando le dice:
-Está chida la tarde, ¿no?-
Él responder con un seco -Ajá-
Ella lo mira, mira la gente pasar, mira su mochila y deja la charola del chicharrón junto. Lo mira a los ojos y él desvía la mirada. A ella se le escapa una lágrima.
-¿Sabes?- dice tratando de evitar que la voz la traicione, no disimula la lágrima y cuando él levanta la mirada se sorprende al verla. Se mueve inquieto. Ella dice:
-No soy tonta-
Él se pone más inquieto
-No se que está pasando, pero hace mucho que esto ya no es lo mismo...-
Trata de dar tiempo a que él responda, pero tiene la mirada perdida y mueve un pie nerviosamente.
-La neta es que ya no me siento bien y pues...-
El la mira a los ojos, tratando de hacerse el ofendido, aunque ambos saben que lo que sigue es lo que él desea.
-Yo creo que mejor...- él trata de tomar su mano, pero ella la retira, en el movimiento tira la charola con el chicharrón. Se le escapa un:
-¡Me lleva la chingada!- con la garganta cerrada.
Él se levanta torpemente y se acerca a recoger el chicharrón, ella lo detiene con firmeza, las lágrimas corren por su rostro. Dice con tristeza:
-Ya, déjalo, ya valió madres-
El la ve sorprendido, entiende el significado de la frase y balbucea tímidamente:
-Vamos por otro-
-No, ya no tiene caso, ya wey, neta, déjalo-
El se levanta, la mira y dice
-¿Segura?-
Ella asiente con la cabeza mientras, saca un papel de su mochila. Se limpia la nariz, el de pie frente a ella guarda silencio, acerca la mano para acariciarle el cabello, pero ella se quita y lo mira con enojo.
El baja la mirada, mientras dice:
-Cuídate-
Ella aprieta los puños y trata de contener el llanto, a punto de sollozar responde:
-Tu también-
El comienza a caminar y se aleja. El llanto hace que ella sacuda los hombros.  Trata de controlarse un poco apoyando ambas manos en la banca  y respira profundo, las lágrimas continúan fluyendo. De pronto mira hacia un lado y ve al perro, que estaba echado, acercarse; atraído seguramente por el olor del chicharrón y los cueritos, al notar la mirada de ella se detiene tímido, ella lentamente se agacha para tomar un pedazo de cuero y se lo lanza, el perro retrocede tímido, pero al notar que no le hace daño se acerca a oler el trozo de comida, sin dejar de observarla, lo toma con cuidado y se lo traga. Ella le arroja otro trozo mientras se pone en cuclillas, esta vez el perro come con más confianza.
Ella retira la charola de unicel y le habla con voz aún afectada por el llanto:
-Ven, toma-
El perro mueve la cola y se acerca tímido, ella le da alimento directo de su mano, el perro lo toma despacio mientras da un paso más, finalmente se agacha a comer los restos derramados en el suelo, ella lo acaricia, sentada en el suelo, llorando. El perro termina de comer y retrocede, olisqueando en busca de más comida, ella trata de seguir acariciándolo, pero el perro se aleja, le da un último vistazo y se pierde en los arbustos del parque. Ella limpia sus lágrimas lo mira alejarse y sonríe, mientras dice en voz alta:
-Algún día podré hacer más por ti, suspira y sonrie un poco-
Se levanta y toma mal su mochila, un cuaderno sale y queda sobre la banca, tiene una etiqueta pegada que dice: "Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia"

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