mayo 27, 2017

“Comentarios al libro: Una mirada a la historia de la medicina veterinaria a través de la vida y obra de José de la Luz Gómez.”




MVZ. Dpl. Francisco Monroy Loza
Decano del Colegio de Medicina Veterinaria y Zootecnia de Chihuahua, A.C.
Decano del Colegio de Medicina Veterinaria y Zootecnia de Delicias Chihuahua, A.C.



En diciembre del 2015 llegó a mis manos un libro de historia, de la historia de México, de los inicios de la enseñanza de la medicina veterinaria y zootecnia de México, que es también la historia de un médico veterinario, la del primer veterinario mexicano: José de la Luz Gómez. Un médico que tuvo la oportunidad de brillar con luz propia y dejar grabado su nombre para siempre en la carrera de médico veterinario zootecnista y en las generaciones futuras.



Con espíritu indomable, dedicación, preparación y otras cualidades que lo distinguieron, José de la Luz Gómez sentó las bases en nuestra carrera de la enseñanza en anatomía, fisiología, clínica, microbiología y patología (interna y externa); también dejó huella en la calidad de los programas y planes de estudio, e incluso en la Academia Mexicana de Medicina, donde los médicos veterinarios siguen ocupando un lugar. Además dejó un lugar en la sociedad mexicana como un ejemplo a seguir indiscutiblemente.
No quiero seguir exaltando la personalidad del doctor José de la Luz Gómez, ya lo hará cada uno de los lectores de este libro. Ahora deseo tocar algunos hechos históricos que me parecen importantes y que me permiten concluir este sencillo homenaje al personaje.
El doctor José de la Luz Gómez nació el 2 de abril de 1840 en la ciudad de Jiménez, Chihuahua. Pasó muchas vicisitudes que interrumpieron la continuidad de sus estudios y llegaron a coartar sus ilusiones y ambiciones. Sin embrago, nunca se arredró y logró imponerse y aprovechar el campo virgen de la veterinaria. Cursó sus estudios junto a otros 4 compañeros y años más tarde fue nombrado médico veterinario. Años más tarde se convirtió en profesor de la recién creada Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria.
José de la Luz Gómez recibió apoyo de Benito Juárez, Porfirio Díaz, entre otros miembros de la clase política, algunos autores mencionan que gracias a lo anterior, pudo viajar a Europa en varias ocasiones para traer consigo importantes avances científicos y tecnológicos de países como Francia, Alemania e Inglaterra. Ahí trató con muchas personalidades como Louis Pasteur, Robert Koch y Claude Bernard. Siendo parte de la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria, También fue un prolífico escritor de microbiología y otras ciencias afines.
Sobre la Escuela propiamente, el libro narra que el Colegio Nacional de Agricultura y Veterinaria se creó el 17 de agosto de 1853 por el presidente Antonio López de Santa Anna, quien expidió el decreto de fundación de esta institución. El 31 de diciembre de 1856 el nuevo presidente, Ignacio Comonfort, cambió el nombre del Colegio por el de Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria.
Casi cien años antes, la primera escuela de medicina veterinaria fue fundada en Lyon, Francia, el 4 de agosto de 1761 gracias a enciclopedistas como Voltaire, Diderot y Claude Bourgelat; quien gracias al apoyo que recibió de madame Pompadour y del economista y político Enrique Leonard Bertin, el rey Luis XV aceptó la creación de la que fuera la primera escuela de veterinaria. Misma que fue dirigida por el propio Bourgelat.
Volviendo al caso de México, sucedió que el 2 de diciembre de 1867 la corriente liberal encabezada por Benito Juárez y Gabino Barreda dio inicio a un modelo de educación basado en el principio de que la ciencia y la enseñanza libre fueran el impulso del conocimiento y la cultura del pueblo mexicano. De este modelo nació la Escuela Nacional Preparatoria creada por la Ley Orgánica de diciembre de 1869. Esta misma Ley ordenó la modificación a los planes de estudio de la carrera de medicina veterinaria, mismo que aumentó la carga académica de la carrera y estableció que a partir de entonces se otorgaría el título de médico veterinario y no el de profesor de medicina veterinaria, como se hizo hasta entonces. Para 1880 de la Escuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia a penas se habían graduado catorce médicos veterinarios.
De manera personal quiero expresar que siempre me sentí orgulloso de ser alumno y egresado de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México, de pertenecer a la generación 1960-1964, la primera generación de esta facultad a la que nos inscribimos 338 alumnos, y después de 5 años egresamos 155, titulándose el 90 por ciento. Incluso en la reunión anual de esta generación, en su 52 aniversario, se habló de la publicación de este libro sobre la vida y obra del doctor José de la Luz Gómez.
Por otro lado, ahora que he leído la vida y obra del primer médico veterinario, José de la Luz Gómez, siento un gozo y una gran satisfacción, puesto que mi profesión tiene raíces mexicanas. Por ello considero necesario que esta obra se encuentre en nuestro acervo cultural (biblioteca) y en nuestro corazón, puesto que ahí se encuentra la historia de nuestro origen profesional.
Sin duda será difícil seguir los pasos inconmensurables de José de la Luz Gómez, la amplitud de los espacios de responsabilidad profesional que tuvo y, sobre todo, el ejemplo que nos ha dejado este chihuahuense.
Difícil es hurgar en la metodología histórica dialéctica, obtener información empírica, información teórica y después amalgamarlas en un proceso lógico, analítico, descriptivo, bien redactado y fácil de entender, cualidades que obtienen los autores de este libro. Por ello quiero felicitarlos y que su libro sea un medio de consulta constante y origen de nuevos documentos que engrandezcan nuestra profesión de médicos veterinarios zootecnistas.

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