agosto 25, 2014

¿Trabajas o te empleas?

Ing. Roger Aguilar Pantoja


 “¡El trabajo es tan malo que pagan por hacerlo!”

Esta expresión suele ser mencionada constantemente, algunas veces, a modo de broma y otras, no tanto, ya que refleja el nivel de aceptación que la persona tiene hacia la actividad productiva que realiza (o debe realizar) y por la cual recibe una remuneración.

Existen factores que intervienen cotidianamente en el estado de ánimo de las personas que realizan una actividad laboral, estos influyen de manera directa en su productividad y en la interrelación social de su entorno y donde la familia no se escapa.

Estos factores son diversos, pudiéndose, entre otros, encontrar: el giro laboral de la empresa donde se acepta colaborar, el tipo o clase de empleo asignado, el ambiente social con superiores y compañeros, las políticas administrativas, financieras y técnico operativas de la empresa, el equipo y herramientas disponibles, las instalaciones, el lugar geográfico y el sueldo.

Mucho depende de nosotros como empleados el aceptar, permitir y/o controlar su efecto en nuestra vida diaria.

Podemos tomar como inicio de todo esto, el momento mismo en que aceptamos tomar un empleo, no es aventurado el decir “aceptamos” porque es lo que en realidad hacemos, la empresa solo convoca, entrevista, examina y decide contratar, pero finalmente, la decisión de aceptar o no el empleo está en cada uno de nosotros, hay que recordar que en él nos pasamos casi la mitad de nuestras horas activas del día; por lo tanto debemos también analizar cada uno de los factores con los que a diario vamos a toparnos, si estos cumplen medianamente con nuestras expectativas mínimas de VIDA, ¡adelante! Si no, mejor dar las gracias y no cometer el error de aceptar algo que de antemano sabemos no será sano para nosotros, nuestra familia ni la empresa.

Una decisión errónea sería similar a aceptar casarse con alguien que no conocemos o sabemos que no es compatible tan solo por la necesidad de tener a alguien con quien vivir o porque “se nos va el tren.”

Así mismo, es necesario conceptualizar que, lo que a diario realizamos en la empresa es una actividad laboral  digna y nosotros somos colaboradores y como tal, podemos aportar lo mejor, opinando, sugiriendo, mejorando, siendo creativos, en fin, podemos libremente dar el plus poniendo a disposición y en práctica nuestras capacidades y habilidades lo cual, invariablemente, provoca una sensación de satisfacción espiritual con todo lo que hacemos, logrando, en el mejor de los casos, convertirlo en un juego, un verdadero juego de niños (los niños juegan en serio) experimentando de esta manera, el pleno goce de nuestra actividad laboral y el placer de disfrutar totalmente de la vida.

Por el contrario, si pensamos que lo que hacemos es trabajo y nosotros somos los trabajadores, de entrada e inconscientemente, estamos edificando una barrera de rechazo a lo que realizamos. Los síntomas más notorios son: falta de compromiso más allá de lo necesario, el día se nos hace largo y tedioso, anhelar la hora de salida así como soñar con los días de descanso y vacaciones es un hobbie.

Y por último, hay que estar conscientes que los factores que con los que aceptamos convivir no son eternos pueden ir evolucionando y nosotros con ellos pero si la evolución nos deja atrás o hay cambios bruscos y/o generalizados a tal grado que empecemos a sentirnos relegados, inservibles, inseguros o lo que es peor, humillados, Alerta, es el momento de comprender que nuestro ciclo en esa empresa ha concluido y ya es hora de recoger nuestras canicas e irnos a jugar a otro parque.

¡Por favor! no pierdan sus valores en aras de continuar con una aparente estabilidad económica o estatus.

Lo más valioso que tenemos es La Libertad, La Dignidad y El Espíritu y no podemos permitir que estos valores sean amenazados o vulnerados al empecinarnos a permanecer más tiempo en un lugar donde no hay razón de continuar y que no atrevemos a dar el siguiente paso por un solo sentimiento, TEMOR, MIEDO, miedo a la incertidumbre, a lo que hay más allá. Por eso argumentamos  una y otra vez, como justificación, el pretexto de: “los años laborados que se perderán”, el aguinaldo que viene en unos meses (aunque aún estemos en febrero), la jubilación (aunque falten 20 años) la dificultad de hallar un nuevo empleo etc.

Cuando se esté cayendo en esta situación, hay que recordar, algo similar sucede con aquellas mujeres abnegadas, sumisas maltratadas sin dignidad que por temor a morir de hambre o dejar a sus hijos sin padre continúan “viviendo “con el marido golpeador o soportan todo por los años de matrimonio que llevan o lo que el pueblo puede decir.

Sin ruborizarse pero tampoco anquilosarse, hay que aceptar que este es un sentimiento natural  y se presenta con mayor intensidad en aquellas personas de edad laboral avanzada, en aquellas que han permanecido mucho tiempo en un solo empleo, en aquellas que la empresa ha sido el centro de su vida, o en los que de alguna manera han estado protegidos (becados) dentro de la empresa.  No importa cuál sea la situación, solo se requieren 15 minutos de valor, coraje y decisión para superarlo.

Solo es cuestión de preguntarse ¿vale más este estatus y sueldo? ¿O yo?

Cuando al fin logremos vencer el miedo nos daremos cuenta que hay más opciones donde colaborar, que hay ojos que sin darnos cuenta han visto nuestro desempeño y están dispuestos a recomendarnos o solicitar nuestros servicios, que hay puertas abiertas tan solo porque la experiencia y ética lo avalan sin importar la edad, que hay nuevos horizontes para llenar nuestras expectativas los cuales no habíamos tenido oportunidad de advertir, y sobre todo, para sorpresa,  nos daremos cuenta que hay nuevos proyectos y renovados bríos para llevarlos a cabo.

Para entonces habremos cambiado la frase por la que una mítica amiga me dijo y adopte:

“¡Es tan hermosa y divertida nuestra profesión que nos pagan por jugar con ella!
DRAGONCITO


1 comentario:

Adrian Cutz Espino dijo...

Resulta muy interesante y digno de reflexionar así como de recapitular tu escrito estimado Compadre Roger, sin embargo es de analizar también que en la actualidad ante la situación tan incomoda por el desempleo muchas personas se apegan a la letra del compositor cuya canción reza "Uno no es lo que quiere sino lo que le dejan ser"; y conste que no es a modo de argumento. En fin te felicito por el escrito y que sigas cosechando éxitos en tu agradable vida, Saludos