noviembre 23, 2012

Monzón Beef un sueño que va creciendo sublimemente en las praderas de China; Campeche.




Dicen que las grandes cosas, siempre inician desde los sueños, después se proyectan en plasmados prácticos y se dejan crecer mediante el trabajo arduo que día a día se realiza para conseguirlo. Con cariño a Alina y Beto; esperado en unos años pueda ver el fruto de su gran esfuerzo.

MVZ Silvia Estela Rivera

DRAGONCITO

Un sueño que se inicia hace siete años, con la firme convicción de volverse realidad, muy a pesar de la adversidad, poco a poco va tomando forma, como resultado del gran esfuerzo y la entereza que vive dentro del corazón de sus creadores. Quienes muy a pesar del trabajo cotidiano, cada tarde se olvidan del cansancio y dan el 100% para seguir adelante.

En la actualidad donde la globalización nos ha alcanzado y muchas veces rompe la pauta para que los productores dejen atrás la noble costumbre de producir proteína de origen animal; surgen pequeñas chispas de luz que dan esperanza a nuestro campo, dando así el modelo para creer nuevamente en él y su capacidad de ser productivo.


Da un gran gusto, llegar a las instalaciones y ver que muy a pesar de no saber de bienestar animal, los propietarios tratan con nobleza y cariño a los integrantes de su hato, lo que permite ver la calidez humana y el deseo de que el sueño este completo en todos los aspectos, tomado en cuenta que cada animal es pieza clave y fundamental.


Comenzando con 3 animales, que han permitido que hoy se vea reflejada su labor constante, que se materializa en 21 vientres que forman el pedestal de un gran futuro prometedor, y el aliciente a seguir sin duda alguna, a su meta “Que sus niñas sean el mejor hato de Beefmaster del estado”


Y es muy cierto en esta vida, cuando uno forja sueños con convicción, día a día trabajando en su estructura, tarde que temprano esa sublime esencia se ve plasmada en realidad tangible, palpable y visible ante nuestros ojos, y los de los demás que nos rodean.


Hoy podemos ver como Pola, Teresa, La Niña y todas las demás van dando estructura con el producto de sus vientres, a la nueva generación de vida que hará crecer el hato, y con ellos la emoción y el soporte para seguir adelante con este sueño.



Y espero que en unos años, el Gran Dragón pueda darme el gusto, de ver materializado un hato de no menos de 200 animales puros, y que ponga en el rostro de mis nuevos amigos, el gusto de decir conmigo “Esto es Monzón Beef, lo que un día fue un sueño, pero hoy es una enorme realidad”.

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