noviembre 23, 2012

¿Castrar a las vacas lecheras? (Cuento didáctico)

 Juan Manuel Cervantes Sánchez
Departamento de Nutrición Animal y Bioquímica
FMVZ UNAM
Email: jmcs19@yahoo.com


Resumen
Los cuentos didácticos son una pieza básica en la consecución de los objetivos educativos, son, así mismo, complemento a las diferentes actividades educativas. Tiene como finalidad introducir al estudiante en un área muy bien definida del conocimiento, en un corto tiempo. En esta ocasión este recurso didáctico es utilizado para orientar a un alumno acerca de la técnica de castración de las vacas lecheras, procedimiento que estuvo vigente en México de la década de 1880 y que perduró hasta la década de 1950. El procedimiento, se practicaba en vacas a los 60 días postparto, la cantidad de leche aumentaba hasta un tercio por día y la lactación se podía prolongar hasta por 3 años, la grasa de la leche aumentaba considerablemente y la vaca engordaba y era muy bien cotizada por los carniceros.

PALABRAS CLAVES: Vaca, castración, leche, grasa.

Summary
Didactic tales are a basic part in achieving educational goals; are, likewise, to complement the different educational activities. It aims to introduce students in a well defined area of knowledge in a short time. This time this teaching resource is used to guide a student about the art of dairy cows castration, a procedure which was in force in Mexico in the early 1880s and which lasted until the 1950s. The procedure was practiced in cows at 60 days postpartum, the quantity of milk increased by up to a third day and lactation could extend up to three years, the milk fat increased significantly and cow fattening and very well listed by butchers.

Key words: Cow, castration, milk, fat.

Recursos: La cultura, los saberes, la experiencia, la imaginación, el interés, la atención, la curiosidad, la duda, la impaciencia, la corazonada, la expectativa, la indiscreción, la memoria, la simpatía, la antipatía, el temor, la contradicción, la travesura, la satisfacción, el placer, la sorpresa, entre otros.

¿Castrar a las vacas lecheras? (Cuento didáctico).

Estaba el profesor Azoé firmando actas en una mañana templada del mes de marzo en su cubículo cuando de pronto el teléfono sonó: ring, ring, ring, ring.

Dr. Azoé: Hola buenos días, departamento de nutrición animal.
Julio: Hola Dr. Azoé, mi nombre es Julio Terán, fui su alumno en la materia de nutrición animal hace algunos años, tengo una duda, ¿Me podría ayudar a resolverla?
Dr. Azoé: Hola Julio, me acuerdo de ti, ¿qué te parece si vienes a mi cubículo y platicamos?
Julio: Me parece bien doctor, ¿dígame cuando lo puedo ver?
Dr. Azoé: ¿qué te parece el lunes que entra a las 12:00 en mi oficina?
Julio: me parece bien, entonces quedamos.
Dr. Azoé: De acuerdo Julio, te espero.
Trascurrió el tiempo y llegó la hora…
Julio: Hola Dr. Azoé, ¿cómo está?
Dr. Azoé: muy bien, ¿y tú?
Julio: También gracias, pero tengo una gran duda, espero que usted me pueda ayudar.
Dr. Azoé: Pues sin mayor preámbulo dime de qué se trata.
Julio: Pues verá, en las vacaciones de verano me fui a la Huacana, Michoacán, región de la tierra caliente, allí conocí a un viejecito que me platicó como era la ganadería en esa región en la década de 1950. Entre las cosas que me contó y me llamó mucho la atención fue el tema de la castración de las vacas, ¿sabe usted algo al respecto?
Dr. Azoé: He leído algo al respecto, pero déjame recordar donde.
Julio: Según me explicaron era una práctica habitual, pero realmente no la entiendo.
Dr. Azoé: Dime Julio, ¿cuál es tu duda?
Julio: ¿Para qué castrar a las vacas después del primer o segundo parto si sabemos que las vacas presentan su mejor lactación en el quinto parto y después disminuyen paulatinamente?
Dr. Azoé: Me parece muy interesante que te salgas de los modelos convencionales e indagues acerca de prácticas empíricas que se realizan en el campo. Cómo sabrás, para conocer acerca de un tema es necesario investigar más allá de lo que los libros nos informan, ¿su origen, quién lo pensó, cuándo lo llevaron a la práctica, qué resultados tuvo, etc?
Julio: ¡Qué alivio Dr. Azoé, pensé que estaba desvariando!
Dr. Azoé: A veces para valorar y desafiar nuestra realidad nos tenemos que salir de ella, y verla con otra perspectiva.
Julio: Esa jugada no me la sabía, pero tiene razón, la realidad tiene varias versiones, según es quien la ve e interpreta.
Dr. Azoé: Bien, pues creo que estamos sintonizados en el mismo canal.
Julio: Pues bien Dr. Azoé, ¿tiene alguna información que quisiera usted compartir conmigo?
Dr. Azoé: Así es Julio, aunque no lo sepas estás incursionando en un área de las humanidades que se denomina como historia de la tecnología. Por suerte he andado ese camino y te puedo orientar. La castración de las vacas es una técnica que se desarrolló en Europa a mediados del siglo XIX, a México llega en la década de 1880. En 1882 Rómulo Escobosa, estudiante de la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria presenta una tesis en la que aborda esta temática.
Julio: ¿Y en qué consistía la técnica?
Dr. Azoé: Bien, en las vacas Holstein importadas en los primeros tres partos se sometían al procedimiento que consistía en una cirugía vía vaginal o por el costado mediante la cual se les extraían los ovarios entre los 45 y 60 días postparto.
Julio: ¡Qué barbaridad Dr. Azoé! ¿por qué razón hacían esa aberración?
Dr. Azoé: Si me permites, te doy un buen consejo, en el área de historia de la tecnología espera escuchar todos los argumentos antes de opinar. En esa época las vacas traídas por los españoles durante la conquista ya estaban muy degeneradas, razón por la que se importaron vacas Holstein de Estados Unidos y Europa, y esto con el fin de modernizar la ganadería mexicana, sin embargo, se observó que después de que las vacas permanecían en el centro de México al segundo parto ya estaban infectadas con tuberculosis, recuerda que en esa época no había todavía vacunas, ni antibióticos y una manera de controlar el problema era que ya no parieran, y así controlar en parte la tuberculosis.
Julio: Pues tiene razón Dr. Azoé, ¿qué más podrían hacer en esta circunstancia? Pero supongo que además hubo algún factor que inclinara la balanza a favor de esta práctica.
Dr. Azoé: En Europa observaron que las vacas sometidas a este procedimiento presentaban algunos aspectos benéficos, después de la castración las vacas aumentaban su producción de leche en un tercio y la podían mantener a lo largo de tres años, el nivel de grasa de la leche aumentaba considerablemente y por si fuera poco la composición de la canal era excelente.
Julio: Si esta práctica era tan efectiva, ¿porque razón desapareció?
Dr. Azoé: No lo sé, es la misma pregunta que me sigo haciendo.
Julio: Dr. Azoé, creo que esta práctica valdría la pena revalorarla.
Dr. Azoé: Quizás en el futuro encontremos algún valiente, en fin. Por cierto en el año 2003 la Reunión Nacional de Investigación Pecuaria se llevó a cabo en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, por suerte conocí a un ingeniero agrónomo de Sonora y me platicaba que la gente de esa región, en las condiciones de sequía que existen en gran parte del año, tenían muchos problemas para que las vacas quedaran preñadas y a las que quedaban gestantes, trataban por medio de fármacos de alargar lo más posible su lactancia.
Julio: Pues quizás a estos compas si les sería de utilidad ésta práctica.
Dr. Azoé: En la década de 1990 el Dr. Zarco y sus colaboradores publicaron un artículo en la Revista Veterinaria-México en el que analizaban la longevidad productiva de las vacas lecheras mexicanas en los sistemas intensivos y encontraron que en promedio las vacas tenían 2.1 partos durante toda su vida, esto es, no llegaban a los 5 partos que se consideran los más productivos de una vaca lechera antes de que decline su producción de leche.
Julio: ¿Y se seguirá la misma tendencia actualmente?
Dr. Azoé: Buena pregunta, ¿no lo sé?
Julio: Pues si persiste esta situación quizás la castración de las vacas a los 60 días del primer parto sería una forma novedosa de prolongar la lactancia y al final las canales de estas vacas serían muy cotizadas por los carniceros.
Dr. Azoé: Algo que me gusta mucho de estudiar la historia de la ciencia y la tecnología es que es una fuente inagotable de ideas, técnicas y procedimientos, sin embargo, estas innovaciones por algunos factores sociales, económicos y políticos se quedaron frenadas en el tiempo, pero afortunadamente en cualquier momento las podemos rescatar.
Julio: Dr. Azoé, ¿por qué razón si esta técnica era eficiente no la tenemos en la actualidad?
Dr. Azoé: No lo sé, en los documentos que he investigado, encontré que llega a México en la década de 1880, Carlos Rincón Gallardo, quien analiza la técnica en la década de 1900, el oficio de castrador de vacas persistió hasta la década de 1950 y de ahí le perdí el rastro.
Julio: ¿Y cómo hacían la castración?
Dr. Azoé: Algunos lo hacían por via vaginal y otros por un costado. Mira Julio encontré en mi computadora un archivo sobre el tema y que tomé de un artículo de Carlos Rincón Gallardo que escribió sobre este asunto en 1907:

Antes de la operación se deja la vaca sin comer y sin beber agua al menos 24 horas. Lo primero es echar al animal al suelo, y que quede acostado sobre el lado derecho, se clavan tres estacas en el suelo, quedándo las patas de la vaca atadas a una, las manos a la otra y la cabeza a la tercera y atirantando bien las cuerdas para impedirle el movimiento al animal. Una vez hecho esto, se dispondrá cerca del operador un lienzo limpio y los instrumentos necesarios. Las manos del operador se lavan con jabón de bicloruro de mercurio.

La castración al ijar consta de 4 tiempos: 1. Incisión del ijar, 2. Búsqueda de los ovarios, 3. Extirpación de los ovarios, y 4. Costura de la herida. Después de la operación se le pone creolina casi pura y en seguida manteca lavada y mezclada con ácido fénico, para evitar que las moscas piquen a la herida. Se suelta a la vaca y se aisla para que coma y beba. Los primeros días se le pone ácido fénico. Así he castrado a varias vacas de la hacienda de Ciénega del Rincón y ninguna se me ha muerto.

Dr. Azoé: Mira Julio, aquí hay otra evidencia historiográfica de una autor anónimo de la misma época:

En las vacas que padecen estados morbidos del ovario, la castración es el procedimiento de elección, la castración ejerce en la especie vacuna un efecto sobre la secreción mamaria, aumenta la cantidad y calidad de la leche, actúa como si fuera una sustancia galactogoga. Ahí se hace al momento del destete del becerro la secreción de leche persiste hasta por tres años. Las vacas castraddas buscan el reposo, aprovechan mejor el alimento y pronto engordan, sus formas se redondean y son preferidas por los frigoríficos, y además, ponen fin a la tuberculosis fetal.

Julio: Nunca lo hubiera pensado así Dr. Azoé.
Dr. Azoé: Quizás valdría la pena hacer algún ensayo en campo y corroborar esta información, si es verídica sería una práctica recomendable para vacas que se van ha desechar y de esta forma hacerlas producir por 24 meses o más, aumentando el nivel de grasa de la leche en un tercio, para después mandarlas al rastro con una buena condición corporal.
Julio: Gracias Dr. Azoé, creo que fue un gran acierto venir a pedirle orientación sobre el tema.
Dr. Azoé: De nada Julio, para mi es muy grato que los jóvenes se interesen por prácticas que se hacían hace muchos años en nuestra ganadería y que pudieran ser aplicables a nuestra realidad.
Julio: Bien Dr. Azoé, le agradezco su plática y espero verlo pronto nuevamente.
Dr. Azoé: Ya sabes Julio que aquí estoy para ayudarte. Adios.

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