agosto 29, 2012

Pensando en ti


Silvia Estela Rivera Melo
DRAGONCITO


A ti, que no necesito decir tu nombre para que sepas que eres tú,
con todo mi amor, cariño y respeto.


Aquí en éste instante de ensueño,  en el que mi alma se desboca con felicidad al imaginarte en nuestro encuentro, al pensar que volveré a verme en tus ojos y sentir tu aliento recorriendo mi alma, mi ser y mi interior.

Aquí desde esta distancia que nos ha separado por días, por tiempo y espacio, mi alma se inunda de frenesí  exacerbado, de sueños nuevos y amor desbocado por ti, por tu presencia pronto cercana, por tu amor que me llama en la distancia.

Aquí a unas horas de nuestro encuentro, a unos efímeros segundos de tiempo eterno y a su vez una inmensidad que me cobija en este tiempo terreno; a  ti que te quiero, que te deseo y a su vez te poseo sin tenerte en mis brazos, pero si en mi esencia.

Aquí en este momento, donde mi mundo se ve tan ajeno a mis sueños y anhelos desbordados, donde por un segundo quisiera que las horas se fueran al parpadeo de mis pestañas, y al abrirlas verte aquí, junto a mí.

Aquí, vida mía en este instante que quisiera que se fuera el día y la noche para que llegue el amanecer, para volverte a tener y sentir la paz de tu calor cobijando mi hiperactividad ansiosa de tus besos, de tus brazos, de tus sueños locos donde existo por ti.


Complemento

Soñé que tus brazos me envolvían, que tu aliento me recorría, mientras tus manos firmemente apretaban las mías, soñé que tu voz me musitaba la últimas palabras con que endulzabas mis oídos antes de despedirnos;   sentí esa necesidad imperiosa de arrojarme al abismo con la firmeza y seguridad que estando en tus brazos, nada podrá hacerme caer o fallar en mi intento por la vida. Y mientras mi mente se mantiene incongruente, mi alma reafirma que si volviera a nacer, vagaría por este mundo en busca de tus ojos, de tus labios, tus brazos y tu ser; para saciar la sed que tengo por tus labios, en dulces besos suaves, tersos y  cálidos; te buscaría para cubrir mi desnudez con la cobija de tus brazos y no sentir el frio de tu ausencia. Tendría la inevitable necesidad de saciar el hambre de mi ser con tu sonrisa. Y hoy al despertar y ver la realidad ante mis ojos, entiendo  que el ser que soy, lo que se ha forjado a través del tiempo y los eones que me han tenido aquí, tenían que pasar para poder estar lista para tu encuentro, para estar lista para poseer  tanto sin tenerlo, para ser dueña del mismo universo que se siente, pero no se puede palpar, pero es tan tangible para la realidad. Hoy no tengo deuda alguna con el universo, soy dueña de lo que por derecho universal me corresponde "TÚ"

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