agosto 31, 2011

El siglo de los cirujanos.


Fernanda Lomelí
Estudiante de tercer semestre de medicina veterinaria


Jürgen Thorwald. El siglo de los cirujanos. Según las notas de mi abuelo, el cirujano H. St. Hartmann. Barcelona: Destino. Traducción del alemán por E. Donato Prunera. Título de la edición original: Das Jahrhundert Der Chirurgen. Segunda edición: marzo 1961. © Ediciones Destino 1958.

Ilustración: Guadalupe Carlos, 1911
Manos limpias
El médico húngaro Ignacio Felipe Semmelweis (o Ignaz Phillipp Semmelweis) vivió a mediados del siglo XIX y su labor ha salvado un gran número de vidas. 

En un hospital de Hungría en el siglo XIX, se tenía la creencia popular de que los días lunes, miércoles y viernes, se morían más mujeres dando a luz, en comparación con las que iban los demás días.

El Doctor Semmelwies, quién trabaja en ese mismo hospital, se da cuenta de la relación que existía entre las mujeres que parían en esos días y el incremento de muertes de estas debido al contagio de fiebre puerperal por vía genital, gracias a que eran atendidas por los alumnos que no se lavaban las manos después de practicar necropsias.

La falta de conocimientos acerca de la microbiología en ese tiempo, impidió a Semmelweis y su hipótesis, ser aceptados por sus colegas. Incluso, por la insistencia del Doctor por que tanto estudiantes como profesores se lavaran las manos antes de atender a sus pacientes, fue despedido del hospital porque lo creían poco racional.

"… Pasaron décadas antes de que se llegara a reconocer mundialmente la causa de la fiebre puerperal y de que el método implantado por Semmelwies en 1847 del lavado de las manos en forma minuciosa antes de los reconocimientos clínicos, se convirtiera en una práctica común en todos los hospitales del mundo".

Como dice la película, para nosotros es un hábito lavarnos las manos antes de tocar a nuestros pacientes, y tal vez para nosotros es muy lógica esta práctica, pero queda claro que no siempre fue así. Qué lástima que sólo a través de miles de muertes de mujeres por negligencia de los doctores, se hayan dado cuenta de la importancia de mantener un ambiente lo más estéril posible en el manejo de pacientes, para evitar contagio entre estos.

Domingo para la reina
En 1853, el método anestésico en las prácticas de cirugía era el cloroformo. Este se seguía aplicando, aunque ya se conocían algunas desventajas de éste al administrarlo a mujeres embarazadas.

Ya 3000 años antes de nuestra era, los asirios conocían un método eficaz para causar "anestesia", peligroso, comprimían la carótida a nivel del cuello con la consiguiente isquemia cerebral y la aparición de un estado comatoso lo cual era aprovechado para la cirugía. En las civilizaciones del Tigris y del Éufrates comenzaron a usarse los narcóticos vegetales, como la adormidera, la mandrágora y el Cannabis indica (el hachís), que se cultivaban en Persia o en la India.

De 3000 a 1000 años antes de nuestra era, en el antiguo Egipto se administraba a los niños adormidera por las noches para que dejaran descansar a sus padres (Higgins Guerra, L. F. http://www.anestesia.com.mx/histor2.html).

John Snow, el primer médico especialista en anestesia, fue el primero en aplicar el método para el alumbramiento sin dolor, e hizo escritos acerca de la anestesia con éter (que hasta ese momento se administraba de manera experimental), y el inconveniente de la administración del cloroformo. Entonces Snow examinó metódicamente el efecto del cloroformo en el cuerpo humano. Además recopiló todos los casos de muertes por este y las circunstancias que se presentaron, entonces propuso encontrar un método para suprimir el dolor sin establecer un estado de inconsciencia. Así surgió para la anestesia de partos el método de adormecimiento, también llamado método de la anestesia intermitente.
Es importante mencionar que en ésa época la ciencia debía estar apegada a la religión y se tomaba mucho en cuenta lo que decía la Biblia.

La reina Victoria, la gran reina del siglo, había dado a luz, en su palacio de Buckingham, de Londres, a su cuarto hijo, el príncipe Leopoldo, duque de Albany. John Snow, el primer "médico especialista en anestesia" de Londres, había cloroformizado a la reina durante el parto, por expreso deseo de ésta y del príncipe consorte. El alumbramiento resultó indoloro y sin que se registrara el más leve trastorno.

El parto de la reina fue un éxito con la ayuda de Snow y con esto también hubo un gran adelanto en la medicina.

El descubrimiento de la anestesia fue de gran ayuda para todos los médicos del mundo, pues éste permitió el estudio a profundidad del cuerpo humano. El avance en esta área de la medicina ha sido enorme y cada vez hay métodos anestésicos más seguros que proporcionan tranquilidad al médico y al paciente cuando están en quirófano. Es importante conocer las ventajas e inconvenientes de todos los tipos de anestesia que existen, para ser más eficientes como médicos cirujanos.

Una invención por amor
Caroline es una joven enfermera, que está al cuidado de los pacientes del Hospital de la recién fundada universidad Johns-Hopkins, de Baltimore en 1889. Tras conocer al Doctor William Steward Halsted, alma de esta universidad, a la sazón profesor de cirugía.

Halsted había realizado una operación vesicular a su propia madre habiendo conseguido buenos resultados; se había limitado a abrir la vesícula biliar y a extraer de ella los cálculos. Algunos de sus proyectos fueron encontrar el tratamiento quirúrgico de las enfermedades del tiroides y del cáncer de pecho y concibió la idea de convertir al "John-Hopkins" en la célula germinal de la cirugía científica de América.

El Profesor Halsted estaba enfermo. Estando en NY hizo experimentos con cocaína en sí mismo, y por trabajar con ella tanto tiempo se volvió adicto. La cura a la que se había sometido consistía en un tratamiento de deshabituación, que ya era utilizado en esa época. El Profesor pidió a la jefa de enfermeras que tras su partida, Caroline lo asistiera en las cirugías que el practicara. Pero ella resultó alérgica a los desinfectantes que utilizaban antes de operar. Tras varios tratamientos con diferentes ungüentos, las manos de Caroline no mejoraban y el Profesor decidió pedir el favor a un viejo amigo de que le enviara desde Nueva York un par de guantes de hule muy delgado para que la joven enfermera no dejara de asistir al Profesor. 

"Caroline Hampton y el Profesor Halsted, se casaron en la primavera de 1891. Los guantes, inventados por amor, se convirtieron en una herramienta imprescindible de los cirujanos, contribuyeron decisivamente a completar la victoria de la asepsia en la sala de operaciones".

Los guantes de goma conquistaron las salas de operaciones del mundo entero, colmando así una importante laguna en el sistema de la asepsia.

Me parece muy gracioso que esta situación haya obligado a un cirujano a buscar formas de protección de las manos al estar en la sala de operaciones. No cabe duda de que los guantes son de mucha ayuda en el quirófano pues estos, como se mencionó antes, son parte importante en la asepsia que se debe tener antes de intervenir a nuestros pacientes.

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