marzo 16, 2011

Actualidades sobre la muerte masiva de abejas o síndrome del despoblamiento de las colmenas


MVZ. Cristian López Montelongo
Biblioteca FMVZ UNAM
Después de varios años de estudio sobre el Síndrome de Despoblamiento de las Colmenas, gran parte de la comunidad apícola coincide con el Centro Regional Apícola, englobado en las instalaciones del Centro Agrario de Marchamalo España, ha determinado que el síndrome de despoblamiento de las abejas viene condicionado principalmente por la prevalencia de dos parásitos: El Varroa destructor y el Nosema ceranae, con una prevalencia que se sitúa por encima del 50 por ciento tanto el varroa como el nosema “están en el centro de toda la problemática que causan la muerte de las abejas”: “Los parásitos disminuyen la inmunidad y facilitan que otras enfermedades como, bacterias u hongos y virus como el virus de parálisis aguda de Israel o virus de Cachemira, puedan atacar a las abejas”.
El Nosema y el Varroa, en el centro del 90% de la mortandad apícola
El Centro Regional Apícola de Marchamalo, gracias a las investigaciones de Mariano Higes, fue el primero en señalar el Nosema ceranae como uno de los parásitos causantes del denominado síndrome de despoblamiento de las colmenas. Se trata de un microsporidia parásito unicelular originario de la Apis Cerana o abeja asiática y detectado en 2004 en España en la Apis Mellifera. El Nosema ceranae afecta a los ejemplares más adultos. La espora del Nosema ceranae entra por la boca de la abeja y se dirige al ventrículo (estómago) donde despliega un filamento y lo clava en la célula epitelial del ventrículo, transfiriéndole el esporoplasma, esto es, todo su material genético. Ahí empieza un ciclo biológico que alcanza a todas las células del estómago, que deja de ser funcional, por lo que la abeja ya no puede comer, se debilita y muere. Aunque aún estén vivas, pese a su debilidad, la mayoría no vuelven a sus panales por un mecanismo de defensa. Por eso, la abeja reina y las jóvenes no suelen verse afectadas.


Nocema Ceranae
—El Varroa destructor, un parásito externo
El Varroa Destructor es un género de ácaro que produce la enfermedad denominada varroasis. Este ácaro es un ectoparásito, forético obligado de la especies de abejas Apis mellifera y Apis cerana reproduciéndose sobre sus estadios larvales y pupales. Fue descrito por A. C. Oudemans en 1904, dedicando el nombre genérico a Marco Terencio Varrón y a E. Jacobson (el colector) el nombre específico. Después de un siglo se averiguó que el ácaro que atacaba Apis mellifera era diferente al descrito por Oudemans para Apis cerana en la isla de Java, (Indonesia). También afecta la abeja en estadio adulto viviendo en estado forético sobre ella. El ácaro absorbe la hemolinfa del insecto

En septiembre de 2006 durante la Second European Conference of Apidology EurBee.
Mariano Higes presenta un trabajo sobre el control de Nosema Cerenae con Fumagillin (AN APPROACH TO NOSEMA CERANAE CONTROL WITH FUMAGILLIN IN FIELD CONDITIONS), en donde indica que no fue notado ningún efecto adverso con la administración del antibiótico y que hubo una evolución satisfactoria de la colonia.
El director del Centro Regional Apícola de Marchamalo opina que el Varroa Destructor “es un parásito que pasó a la Apis Melífera hace más de 25 años, pero está reemergiendo y afectando en su prevalencia porque no se está controlando adecuadamente”. El nosema, dice, es más complicado de controlar porque el único medicamento eficaz, la fumagilina, fue retirado del mercado: “No hay un medicamento que sea eficaz y que esté autorizado por la Agencia del Medicamento”, señala. En este sentido, según el director del Centro Regional Apícola, “habría que intentar buscar alternativas como el cambio de reinas o desinfección del material apícola, entre otras. Una serie de cosas que nos ayuden a controlar esa enfermedad.
En México a la fecha no hay registros oficiales de la presencia de este síndrome, pero extraoficialmente ya se han reportado algunos brotes en el norte del país

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